viernes, 30 de marzo de 2012

Exposición de grabado y obra gráfica


Exposición con obra gráfica “Exposición homenaje a los 35 años del taller de gráfica del ISA ". Del 26 de marzo de 2012 al 14 de abril de 2012.

ISA, Universidad de las Artes
Calle 120 No. 1110, e/ 9 y 13
Cubanacán, Playa, Cuba 11600

Reseña: Contrario a lo que muchos piensan, la gráfica ha estado en la avanzada de la plástica cubana. Gracias a los grabados de Dominique Serres y Elías Durnford, el mundo supo cómo era la Habana y sus lugares típicos. Fue la gráfica la que captó, en las marquillas de tabacos y cigarros, los caracteres y situaciones de nuestro ambiente social. Asimismo, de la ilustración gráfica emergió nuestro primer símbolo visual y personaje nacional: Liborio. Con esta manifestación abre su camino nuestra vanguardia histórica en los años 20, y en el decenio aciago El Bobo asume el liderazgo crítico que demanda al país.

Con su inmediatez y andar fuera de los espacios parnasianos o galerísticos, la gráfica artística había hecho una obra visualmente accesible y estetizada para el espectador común.

El soporte se hizo trascendente, pues sirvió de espacio a las aportaciones visuales y las hizo masivas: la era de la reproductibilidad técnica se anticipaba en momentos en que resultaba una misión urgente para el arte, aunque el criterio especializado se fijara más en la pobreza del soporte y la no originalidad del impreso, por repetido y seriado, que en la propuesta artística misma, prejuicio al que se sumaba la sombra de la funcionalidad y el estigma de los géneros menores. No obstante, el artista de la gráfica se hizo visible a fuerza de mérito propio, y su obra llegó al Salón legitimador de la Academia desde los primeros años del nuevo siglo XX.

Sin reglas academicistas ni preconcepciones temáticas, la gráfica ha disfrutado de la versatilidad discursiva y la experimentación con los (sus) medios, la indagación sobre sus potencialidades plásticas, la apropiación desenfadada de las novedades materiales y del repertorio formal, "la expresión personal, pura y libre" (boletín Buril, 1951) que le caracterizó, aspectos que devinieron constantes en su trayectoria, por soportes y procedimientos, desde la añeja xilografía hasta los linóleos importados para los pisos de los ómnibus urbanos o los envases plásticos de yogurt, incursionando en el collage colagráfico, la monotipia, o el uso del cartón como soporte para imprimir, o sustituir la impresión (¡osada iconoclasia!) por la exhibición de los tacos y matrices, o explorando los atributos de la era digital para "bajarlos" al viejo oficio.

Las aspiraciones y acciones concernientes a la formación de nuevos grabados habían tenido su origen en 1928 con la cátedra de grabado inaugurada en San Alejandro por el español Mariano Miguel, continuada en 1958 por Carmelo González. Pero el camino ancho lo abriría la Escuela Nacional de Arte (ENA) fundada en 1962, con el taller de grabado iniciado por el peruano Francisco Espinoza Dueñas, quien enseñaría este arte a los jóvenes llegados de todas partes de la Isla. Poco después, la obra de aquel maestro sería mantenida y enriquecida por el recién graduado Roberto Pandolfi, seguido por Luis Miguel Valdés, quien al frente de la Cátedra de Grabado de la ENA, y acompañado por Tomás Sánchez, Enrique Pérez Triana ("el pollo"), Julio Pérez Medina y otros importantes artistas que se irían sumando, promovió la incorporación del grabado como especialidad formativa en esa escuela y en el sistema nacional de enseñanza de la plástica en Cuba a partir de 1974.

El punto culminante en la formación de grabadores llegaría a partir de la fundación del ISA en 1976. Primero con Luis Miguel y Nelson Domínguez, sus primeros jefes de Departamento; después, en los 80 con Pablo Borges, Luis Cabrera, por supuesto Luis Miguel y Luis Lara; y en los 90, con Belkis Ayón, Sandra Ramos, entre otros profesores que llevaron al grabado a insertarse en la concepción de "proyecto artístico", estrategia del ISA iniciada en los 80, dentro de la vocación rupturista ante la propia especialidad y respecto a la noción y razón misma del arte, actitud artístico-pedagógica expandida como modelo al resto de las academias del país.

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