miércoles, 5 de junio de 2013

Exposición de grabado y obra gráfica



Exposición con obra gráfica “Recortados” de Inma Herrera. Del 6 de junio de 2013 al 5 de julio de 2013.

Galería Brita Prinz Arte
C/ Gravina, 27, 1º dcha
28004, Madrid.
www.britaprinzarte.com
Horario: de lunes a viernes de 10 a 14 h. Tardes con cita previa (Tfno. 915 221 821)
Inauguración: 6 de junio de 19h a 21h.

Reseña: Las efigies del alma (por Nerea Ubieto)
“Conócete a ti mismo”, reza la máxima atribuida al filósofo Sócrates que tenía como objeto aproximar al hombre al descubrimiento de su alma y, por lo tanto, a su verdadero yo.
Parece un cometido sencillo pero muchos hombres no llegan a conseguirlo nunca. Se pasan la vida creyendo saber lo que hacen por el mero hecho de seguir unos patrones basados en sus preocupaciones e intereses; sin embargo, a veces están tan cegados por estas imposiciones que son incapaces de percibir su perjuicio o equívoco. Han construido modelos de conducta atendiendo a miedos, traumas infantiles, inseguridades… por eso, la coraza protectora puede convertirse en asfixiante. El individuo, llega a esforzarse tanto en ser fiel a la imagen edificada para la sociedad, que olvida ser él mismo o, todavía peor, se convence de estar actuando conforme a su verdadera naturaleza cuando, en realidad, está nadando a contracorriente.
La idea de que la interiorización extrema de ciertas convicciones conduce a la esclavitud y a la constricción, está sutilmente expresada en Defecto de serie, obra con la que arranca la serie de Inma Herrera, Recortados. En la pieza, una mujer sin rostro sostiene los hilos de una marioneta que resulta ser ella misma. La muñeca está hipotéticamente en posición natural, puesto que su manipuladora no tira de ninguno de los puntos de sutura; sin embargo, la sensación es de encontrarse en una posición forzada, tensa, alejada de un estado sincero. Las falsas creencias de esta persona han calado en su forma de pensar incapacitándola para responder a sus verdaderas necesidades y convirtiéndola en una marioneta de sí misma. Este distanciamiento entre la realidad del yo original y su representación se exterioriza en el cuerpo que, incómodo con las decisiones adoptadas por la mente, se revela a su manera contrayéndose o deformándose.
Recortados es una reflexión sobre los motivos y las consecuencias de la falta de atención a nuestro yo corporal. Para el desarrollo del proyecto, la artista se ha servido de las teorías del psiquiatra americano Alexander Lowen e interpretado visualmente algunos de los casos que el autor relata en su libro El narcisismo. La enfermedad de nuestro tiempo. Según el terapeuta, el trastorno narcisista se caracteriza precisamente por el desplazamiento de la identidad desde el yo hasta la su imagen idealizada. Las personas que sufren este desorden consideran a su yo real inaceptable y por eso deciden construir una imagen acorde a lo que desean ser. Sin embargo, lo que no tienen en cuenta es que el yo no es solo algo mental (ego), sino corporal y, por lo tanto, la distancia exagerada entre sus dos sustancias constituyentes genera una idea equivocada del individuo sobre si mismo.
Actuar sin sentir, pensar sin emocionarse, responder sin escuchar a nuestras entrañas… ¿Hacia donde puede llevarnos una actitud que excluye las pasiones más íntimas a favor de una pose controlada? La respuesta es sencilla: a creernos un mero decorado, una imagen que, debido a su condición modélica, no sufre ni padece. Dentro de este convencimiento, el cuerpo pasa a ser un instrumento al servicio de la mente, operando de acuerdo a su voluntad y sin sentimientos.
El caso de Ann, tomado como referencia en una de las piezas de la exposición, es significativo de esta tramoya física e intelectual. En su libro, Lowen relata como la paciente “tenía instalada en su rostro una sonrisa permanente para demostrar al mundo lo feliz que se sentía”. Por otro lado, la expresión de su ceño le otorgaba un aspecto desapacible, en contradicción con la apariencia que pretendía dar de su persona. En el dibujo correspondiente, Inma
Herrera analiza y evidencia las razones de tal incongruencia a través de metáforas visuales, pequeños fragmentos de texto y representaciones ambiguas abiertas a la interpretación del espectador. La mujer afectada, se esfuerza por presentarse como aquello que los demás le han suplicado ser, sin embargo, ha sostenido durante tanto tiempo esta escenografía que ahora ya ni siquiera sabemos si hay alguien detrás. La careta sustituta de su verdadero yo se ha apoderado de ella llegando incluso a transparentarse en el gesto natural de su rostro. Ya no es la misma: su naturaleza ha sido sustituida, guillotinada, recortada…a favor de una efigie.
La tendencia a la disociación entre nuestra realidad física y espiritual hunde sus raíces en la tradición occidental platónica, según la cual el cuerpo es algo perecedero y accesorio, siendo elintelecto lo único realmente importante.
En uno de los pasajes del Fedón, Platón escribe: “Las ocasiones en las que (el alma) se maneja mejor son aquellas en que no la molestan ninguna de estas cosas: el oído ni la vista, ni dolor ni placer algunos, sino que se queda sola por sí misma, desentendiéndose del cuerpo. Entonces al no asociarse a éste, en la medida de lo posible, ni mantener contacto con él, aspira a lo real. ”
Esta concepción colisiona de lleno con la verdad que venimos relatando, reflexión fundamental de este proyecto: la escucha constante de las emociones es esencial para la armonía y el buen funcionamiento vital del hombre. Reprimir, ignorar o reemplazar los sentimientos más profundos por una suerte de recreación propia, sólo nos aleja de aquello que somos y necesitamos para ser felices.
También los dibujos de Inma Herrera se nutren de la interconexión entre forma y contenido, entre lo que se exterioriza y aquello que late por detrás. El movimiento de sus manos fluye naturalmente atendiendo a los mandatos de las ideas; por otro lado, el pensamiento, satisfecho con el resultado de su ejecutor, otorga de vez en cuando una licencia al trazo, dejándose llevar por el ritmo certero de su instinto.
Nerea Ubieto (Zaragoza, 1984).

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