lunes, 19 de noviembre de 2012

Exposición de grabado y obra gráfica



Exposición de obra gráfica “El grabado en Bolivia”. Del 8 de noviembre de 2012 al 9 de diciembre de 2012.

Patio de Cristal del Museo Nacional de Arte (MNA)
Calle Comercio esq. Socabaya
Casilla 11390 La Paz, Bolivia
Telfs (591-2)2408600
Fax (591-2) 2408542

Reseña: través de esta exposición, se pretende mostrar el estado de evolución de esta disciplina, haciendo dialogar a varias generaciones que asumen su rol de fortalecer una tradición artística y prolongarla para enriquecer el patrimonio boliviano.
Las primeras copias de grabados que llegaron de Europa en los siglos XVII y XVIII fueron sobre temas religiosos, estas sirvieron de modelo para replicarlos en pinturas por artistas mestizos e indígenas en el proceso de evangelización. Muestras de ello tenemos en la pinturas de Gregorio Gamarra, Leonardo Flores y otros cultores de la escuela del Collao y Potosí, principales centros que producción artística. Durante la república, prácticamente los cultores fueron muy pocos y casi no existen copias como testimonio, solamente litografías de uso comercial, sobre todo.
 El año 1964, en la ciudad de La Paz, se inauguró el primer taller de grabado en metal del Centro Boliviano Brasilero, en el que se capacitaron importantes cultores de esta disciplina que fueron luego docentes en la carrera de Artes de la UMSA y la Academia de Bellas Artes.
 A comienzos de la década del ochenta, los artistas gráficos tuvieron un repunte notable, con muestras de grabadores extranjeros, muestras de grabadores brasileros y de artistas bolivianos. Exhibieron sus obras Alfredo Da Silva y Hugo Rojas Lara, este último uno de los primeros cultores de la serigrafía artística.
 El año 1978 se reabrió el taller a cargo de Solange Guzmao, artista brasileña que animó desde esos años la producción de grabado en metal, trasmitiendo sus experiencias en las diferentes técnicas y generando un renacimiento de la gráfica boliviana.
 El taller, por diferentes causas que desconocemos, fue cancelado, sus herramientas y el tórculo y otros enseres fueron distribuidos a grupos de artistas y su labor quedó paralizada por falta de organización y apoyo, generando un vacío en la formación de las nuevas generaciones; razón por la que en las últimas décadas sus cultores fueron muy pocos, además la falta de coleccionistas que pudieran sostener una producción constante.
La idea de que las piezas de grabado, por su cantidad, no tienen un valor al igual que un original, depreció el valor real de cada pieza. La falta de una política de apreciación de esta disciplina contribuyó a que las nuevas generaciones optaran por otras disciplinas.
Esta muestra intenta incorporar a los cultores de la gráfica en sus diferentes técnicas y, pese a los interregnos estériles, el interés por la gráfica, con las nuevas tecnologías, ha recuperado a varios artistas que la practican y la desarrollan de manera muy creativa.  
La gran ventaja del grabado en su multiplicación y el acceso a los coleccionistas es más accesible y tiene la virtud de socializarse rápidamente.
La muestra compuesta por más de cincuenta grabados, permanecerá expuesta al público, en el Patio de Cristal del Museo Nacional de Arte, hasta el domingo 9 de diciembre del año en curso.

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